CEDESC (Centre d´Estudis i Debats de l´Esquera Socialista de Catalunya)
Texto político para debatir en el XI Congreso del PSC
Introducción
A tenor del Protocolo o Convenio de Colaboración acordado entre el PSC y el CEDESC, dentro del cual destaca la aportación de reflexiones y documentos políticos que sirvan como material de debate de la fase pre-congresual y en el marco del Congreso mismo, el CEDESC desea hacer una aportación (fruto del debate desarrollado en el seno de su Junta Directiva), a fin de combatir la confusión de conceptos respecto a cómo hay que definir el socialismo democrático; de dónde venimos, la razón de ser del socialismo y su papel en el actual momento y como objetivo final.
El CEDESC, reitera una vez más, que está firmemente comprometido en una triple actividad: la recuperación de la memoria histórica, el rearme ideológico de la sociedad y la defensa permanente de los valores del socialismo democrático.
Nuestra aportación pretende combatir el confusionismo ideológico que impera dentro de las filas de la izquierda y para unir nuestro esfuerzo a la de los sectores que, dentro del PSC, resisten a la tentación de considerar al mismo simplemente como un instrumento para concurrir y ganar elecciones, sino que la llegada al poder político es un medio de llevar a cabo una política social para la mayoría, y en especial para las clase trabajadora y otros sectores populares, sin olvidar la necesaria y simultánea transformación de la sociedad.
EL SOCIALISMO DEMOCRATICO
El socialismo democrático, en el actual contexto histórico, debe ser un proyecto político que, dotado de un programa máximo o finalista de terminar con las clases sociales, y la emancipación de la Humanidad en su conjunto, se comprometa por la terminación de la explotación de unos hombres y mujeres por otros u otras; luche también por: la salvaguarda de la naturaleza, con aplicación de políticas sociales para el bienestar de la sociedad y por la sostenibilidad, que asegure la vida en nuestro planeta para futuras generaciones; se oponga a la actual carrera de armamentos, las guerras, las expoliaciones de todo tipo; y haga realidad el establecimiento a nivel mundial, sin excepciones, del respecto de los derechos humanos y el reparto equitativo de los recursos humanos y de la tierra, mediante una planificación democrática de la economía y los recursos a nivel planetario.
La necesidad de un proyecto socialista a nivel planetario, viene justificado a tenor de los siguientes datos:
o En el año 2003, ¾ partes de la humanidad ya padecian los efectos de la globalización económica, que se manifestaban con los avatares de la pobreza.
o Mientras que en el Primer Mundo (Europa), sus países disfrutan del llamado Estado de Bienestar, ello se hace a costa de aproximadamente 3.000 millones de personas que pagan las consecuencias de nuestro “bienestar”.
o Hoy, con el alza de precios en cereales y de los principales artículos de primera necesidad, agravado con su intensiva utilización para obtener biocarburantes, es escandaloso y horrible el sufrimiento junto al hambre de la mayor parte de la humanidad.
o Hoy en día, en más de setenta países la renta por habitante es inferior a la de hace 20 años. En vez de acercarlos al Primer Mundo, los estamos alejando, pues la mitad de la humanidad vive con menos de 2 euros al día.
o La abundancia de bienes alcanza niveles sin precedentes. Cerca de 1/3 de los habitantes de los 4.500 millones de habitantes de los países en vía de desarrollo no dispone de agua potable. 1/5 parte de los niños no comen suficientes calorías ni proteínas, y unos 2.000 millones de individuos (1/3 de la humanidad) padecen anemia.
¿Es una fatalidad? En absoluto! Hay soluciones que deben tomarse con suma urgencia.
Según la ONU, el 4% de la riqueza del mundo está acumulada por las 250 mayores fortunas, que bastaría para cubrir las necesidades básicas de esta miseria global, en lo sanitario, nutricional, etc. Su costo no sobrepasaría el valor de 13.000 millones de euros, más o menos el gasto en perfumes de EE.UU. y Europa.
ANTECEDENTES QUE DEFINEN AL SOCIALISMO DEMOCRATICO
Aunque muchas de los logros conseguidos en la Revolución francesa, de capital importancia en su momento político, pues abolió el absolutismo monárquico en Francia (L´Etat c´est moi) y privilegios de la nobleza, iglesia y terratenientes, estableciendo la base de los actuales derechos humanos a nivel universal, conviene recordar que el socialismo nació para ir más allá, para luchar por la emancipación social de la clase trabajadora. Por ello es fundamental que, en todas las circunstancias en que el PSC haga introducciones históricas a sus textos políticos han de retrotraerse a la primeras experiencias y balbuceos de los socialistas utópicos, y en especial del socialismo científico, con sus insignes maestros Marx, Engels…, la creación de la I Internacional, así como el hito histórico que representó para el futuro de una España democrática y para la defensa de las condiciones de vida de los trabajadores y sectores desfavorecidos, la creación de la UGT (Unión General de Trabajadores) y del PSOE (Partido Socialista Obrero Español), fundados ambos por Pablo Iglesias en el 1.879,
Ello nos permitiría fijar unos ejes de reflexión, que posibilitaría un rearme ideológico y formativo respecto al por qué de la militancia en un partido socialista; qué grandeza tiene luchar por una sociedad sin explotación y sin guerras; a la par de tener como referentes a una serie de dirigentes singulares que han surgido de las filas del movimiento obrero, como referentes a difundir entre las nuevas generaciones.
El movimiento socialista, con diferencias en cuanto a ritmos y matices según sus diferentes corrientes, se ha caracterizado por una definición en los siguientes ámbitos:
1) Tener una concepción internacionalista de la lucha de clases y de la necesidad de contar con un programa máximo de abolición de la propiedad privada de los medios de producción y cambio.
2) Contar con una Programa Mínimo, en el que se consignaban las reivindicaciones sociales a conseguir en el período más inmediato, y según la correlación de fuerzas de la sociedad. Y que ello ha posibilitado el actual llamado “Estado de Bienestar” en la mayoría de países occidentales.
3) Una concepción internacionalista de su organización y acción (“Trabajadores de todos los países, uníos”), que es un antídoto frente al chovinismo, individualismo, nacionalismos y filosofías parecidas que han llevado a soldados-obreros de unos países a luchar contra los de otros. Es decir, la lucha simultánea por la libertad, la igualdad y la solidaridad, cuya defensa conjunta es lo que da un carácter progresista a dichos tres conceptos.
4) El respeto del derecho a la autodeterminación, como instrumento de que cada colectividad decida libremente sobre su futuro, que ha dado lugar a la terminación del colonialismo. Entendiendo asimismo que, la postulación de la independencia de un territorio de un Estado, en ocasiones puede ser una exigencia progresista y en otros casos, no. Y la opción del Federalismo como instrumento adecuado para la mejor articulación de las diferencias nacionales que subsisten en países de tradición fuertemente centralista, como ha sido España con su tradicional y trasnochado “Dios, Patria y Rey”.
5) Fortalecimiento de los Sindicatos, defensa de sus reivindicaciones y acción conjunta con los mismos, junto al respeto a su autonomía.
CRITERIOS DE POLITICAS A DEFENDER Y ACTITUDES NUEVAS
A nuestro entender, el PSC se encuentra en una situación vacilante, por no decir contradictoria, desde que llegó al Gobierno de la Generalitat. No tiene mayoría parlamentaria en el Parlament de Catalunya, y ello se refleja directamente en el mismo Govern de la Generalitat, lo que obliga a realizar una propuesta programática de gobierno condicionada y pactada con sus socios, así como a una presión demagógica y descalificadora de CiU, para provocar un enfrentamiento tras otro, al menos a nivel mediático, con el Gobierno (socialista) de José Luís Rodríguez Zapatero.
Sin embargo, tras las últimas elecciones generales (9 de marzo), con los excelentes resultados obtenidos por los socialistas en Catalunya, éxito que cabe atribuirlo a la unidad de acción reflejada durante la campaña entre el gobierno y el PSC, que expresa que el electorado no le ha pasado factura al gobierno central por los errores cometidos (AVE, trenes de cercanías, financiación según el nuevo Estatut…) ni al PSC; conjugado ello con los resultados negativos de sus socios de gobierno, ERC y IC-V, abre una nueva fase que da más margen para que los socialistas de Catalunya puedan acentuar más su estilo en el ritmo de la negociación con el gobierno central para el temas de las balanzas fiscales, la financiación a tenor de las nuevas reglas del nuevo Estatuto y el desarrollo del Estatut en toda su amplitud.
Respecto a las relaciones y negociaciones del Govern de la Generalitat y el PSC con el Gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero y el PSOE, hay que huir de una lucha fratricida que perjudicaría a ambos, por lo que, para su aplicación concreta, recomendamos lo siguiente:
1) Desarrollo, en los plazos pactados e inmediatos, del nuevo Estatut de Catalunya.
2) Publicación de las balanzas fiscales y explicación pertinente a la ciudadanía.
3) Defensa de la España plural defendida por el Gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero. Pero haciendo una labor pedagógica defendiendo los aspectos progresistas de una orientación federalizante.
4) Intercambio de valoraciones sobre la conveniencia y ventaja del Estado Federal entre las distintas organizaciones territoriales del PSOE, a través de seminarios, en Barcelona y en otras ciudades no catalanas; impulso de una revista del PSC, en castellano, para difundir en el resto de España, reflejando el citado debate, con el fin de que ésta polémica sea conocida por toda la militancia, y no sólo por la jerarquía de las diversas federaciones regionales.
5) Considerar como no adecuado que ahora sea el momento de volver a insistir sobre la recuperación del Grupo Socialista del PSC en el Congreso de Madrid.
Máxime porque no ayudaría nada en las relaciones con el Gobierno y el PSOE, sino todo lo contrario; porque no es una necesidad sentida como necesaria y urgente por la militancia del PSC; y, finalmente, porque el momento de no dar un paso atrás en este sentido fue tras el 23-F, con cuyo pretexto se renunció torpemente al mismo. Parlamentario. Fue entonces el momento político adecuado de echar un pulso político, como asimismo fue el momento adecuado para oponerse rotundamente a la LOAPA, que fue una “aberración jurídica y política”.
CRITERIOS RESPECTO A POLITICAS ECONOMICAS Y SOCIALES
No se trata aquí de hacer un catálogo exhaustivo de propuestas programáticas, dado el tipo de Ponencia-base que se ha redactado, pues ello será propio y adecuado hacerlo en alguna de las Conferencias políticas previas a las elecciones que de cualquier clase sean convocadas. No obstante, sí conviene hacer algunas aportaciones de calado, que se han de tener en cuenta en todo lugar y circunstancia.
1) El PSC debe hacer todo lo necesario para aparecer, comportándose como tal, como el partido de la justicia social. Como el partido de la mayoría de la sociedad catalana, como defensor de los intereses de los trabajadores y de los sectores populares. Este debe ser el principal referente, aunque pueda tener otros complementarios. Y a tal efecto, debe aplicar con todo rigor las políticas sociales que se acuerden (la ley de la dependencia, entre otras) y tomar medidas inmediatas y drásticas respecto al anormal funcionamiento de determinadas áreas, como el caso concreto de las listas de espera en el Institut Català de la Salut y luchando fuertemente contra las maniobras de privatización de la sanidad y los servicios sociales. Tal como está ocurriendo en algunas comunidades autonómicas, donde a costa de obtener beneficios para esos gestores privados, están mermando la calidad y asistencia al enfermo.
2) El PSC debe practicar en la acción política una acción consecuente, sobre todo en la exigencia de un comportamiento ETICO sus dirigentes de cualquier nivel y a sus cargos públicos. Debe difundirse entre la militancia, y exigirse con todo rigor, la prédica siguiente de Pablo Iglesias: “Para los cargos públicos, elegid a los mejores y más capacitados y vigiladles como si fueran canallas”.
3) El PSC, por medio de su articulación en el marco federal con el PSOE, así como desde el Govern de la Generalitat, debe incidir activamente por lo siguiente:
a) Por una democratización de las organizaciones de ámbito supranacional (ONU, FONDO MONETARIO INTERNACIONAL, BANCO MUNDIAL, ORGANIZACIÓN MUNDIAL DEL COMERCIO…) y contribuir que éstas jueguen un papel de servicio a los países subdesarrollados y que no se les impongan medidas que les impidan mejorar sus servicios y políticas sociales. Que se firmen y apliquen consecuentemente acuerdos contra la carrera de armamentos, la venta de armas y el narcotráfico.
b) Promover unos acuerdos, a nivel internacional, que terminen fulminantemente con los llamados “paraísos fiscales”.
c) Promover acuerdos para evitar movimientos especulativos de capital, con reglamentaciones muy estrictas al respecto. Con una obligación instantánea y rigurosa de las entidades financieras, de denunciar las infracciones que se cometan, bajo sanción penal, económica e incluso expropiatoria; legislando a favor del control o cogestión de los sindicatos presentes en cada entidad financiera para que detecten y denuncien cualquier anomalía que en este sentido se produzca.
d) Las socialistas y los socialistas debemos continuar siendo defensores de un sólido sector público, y que éste no ocupe simplemente el espacio marginal que le convenga al capitalismo o a la economía libre de mercado.
Desde la Generalitat de Catalunya, Ayuntamientos, Diputaciones y todos los organismos que presidamos debemos potenciar iniciativas de economía social que den lugar a la creación y consolidación de empresas de carácter social, como son las cooperativas, sociedades anónimas laborales, iniciativas de autoempleo que pongan en marcha emprendedoras/os, etc.…, que tanta tradición ha tenido en Catalunya, pues los recursos económicos que se le da a grandes empresas multinacionales es desproporcionado, teniendo en cuenta que su entrega en dinero, exenciones contributivas o de tesorería de la seguridad social, no les lleva a renunciar a presentar otro expediente de regulación al cabo de unos años, y en ningún momento dan seguridad sobre la no deslocalización de dicha empresa o parte de sus departamentos.
e) Los Ayuntamientos, que son la administración más próxima de los ciudadanos deben contar con los recursos y políticas adecuadas para atender a las necesidades de los ciudadanos, y a tal efecto el PSC debe practicar la siguiente política:
· Evitar la superposición de administraciones que se encarguen de gestionar los mismos servicios, y que ésta gestión sea llevada a cabo por los ayuntamientos, si éstos pueden asumir dicha gestión, por ser los más próximos a los ciudadanos.
· Debe llevarse a cabo dentro de todas las Administraciones un verdadero debate de la distinción y honor personal que debe sentir el funcionario que trabaja para la sociedad. Las futuras admisiones deben escrutar especialmente a los aspirantes a trabajar en la administración si tienen dicha vocación o no.
· Política de vivienda: Hay que llevar a cabo una política contra la especulación urbanística. Los ayuntamientos deben reservar el suelo público para su uso público. Hay que llevar a cabo un nuevo de modelo de vivienda de tipo sostenible, de protección oficial (ya sea de venta o de alquiler) de titularidad publica. Políticas de construcción que limiten y minimicen el tipo de barriadas de casas adosadas o unifamiliares aisladas tan de moda en el modelo de la propiedad privada, especulativa por si misma y no permitir nuevas urbanizaciones que agoten nuestros suelos forestales y recursos naturales de nuestra Comunidad.
f) Política hacia la juventud: una asignatura pendiente.
Hay que indicar en primer lugar que, como socialistas, no debemos hablar de la juventud en abstracto, pues es muy diferente la situación de la misma a tenor de su nacimiento (en familias acomodadas) que la que procede de familias modestas y con muy pocos recursos económicos. Unos tienen la vida asegurada, en virtud de la fortuna familiar, mientras que otros necesitan la ayuda de la Administración y de la sociedad para asistir a las enseñanza primaria, secundaria y universitaria; acceder a un puesto de trabajo digno y a una vivienda (de alquiler o de propiedad) asequible. Pero no sólo se trata que diseñar políticas de apoyo económico, sino que se trata de proyectar hacia la misma una serie de valores sociales: que combata el consumismo desaforado y extravagante, que avive el respeto y preservación de la naturaleza, que fomente los valores de la cooperación y la solidaridad intergeneracional y frene la intolerancia, la xenofobia y el racismo, con la valoración del esfuerzo y el compromiso social…
g) Integración de la inmigración: por una sociedad mestiza, paritaria, laica, democrática y social.
La desigualdad social existente a nivel mundial, que se expresa en una pobreza absoluta en los llamados tercer y cuarto mundo, frente a un Estado de Bienestar que es el santo y seña de las democracias europeas, es y seguirá siendo la causa de unos movimientos emigratorios que no se pueden controlar plenamente. Por lo tanto, hay que plantearse ayudar eficazmente al desarrollo en los países de origen, llegando y sobrepasando la cifra del 0,7% que tantas veces se cita, para frenar esa emigración constante de los países citados, y, a la par, facilitar una integración real de la inmigración que llega, y para ello hay que invertir más en vivienda y servicios sociales y de salud, y no como pasa en la actualidad que con el mismo personal y recursos se pretende asistir a la población autóctona y a la que sigue viniendo. Y la escasez o insuficiencia de dichos recursos provoca la insatisfacción de los autóctonos y provocan reacciones de xenofobia y racismo.
El PSC debe ser el Partido que diseñe toda una política para atender las nuevas necesidades de esta situación y una estrategia que permita una integración plena a los ciudadanos de otros países que vienen a trabajar: fomentando su afiliación en los sindicatos; evitando el dumping social y la competencia salarial a la baja, que afecte al poder adquisitivo alcanzado en su relación laboral por los restantes trabajadores autóctonos. Hemos de hacer un trabajo pedagógico a fin de persuadir a los nuevos inmigrantes de que pertenecen a una determinada clase social (obrera), que tiene unos derechos y unas obligaciones, que debe compartir con los restantes trabajadores autóctonos.
El PSC debe facilitar también a nivel legislativo el derecho de votos, de forma progresiva en las distintas convocatorias electorales, y de forma inmediata en las municipales.
En fin, hay que plantearse la existencia y convivencia en una sociedad, donde imperen y se vivan plenamente los valores republicanos del mestizaje, pariedad, la laicidad, la democracia y la protección social.
4 El PSC, debe incluir en sus discusiones, todos los elementos necesarios posibles para profundizar en la democracia y que estos, nos conduzca a la transformación de esta, en una practica mas participativa, y que combata la abstención cada vez mas significativa, como nos demuestran las ultimas elecciones a las que hemos concurrido, variando para ello el sistema actual, no es justo que en algunas circuncipciones los cargos electos necesiten de menos votos para sus designaciones “ el voto tiene que tener el mismo valor en cualquier lugar donde se ejerza”. Profundizar también significa renovar, y para ello los cargos públicos deben tener un tiempo limitado, lo mas idóneo que no repitan mas de dos legislaturas, y por supuesto ofrecer a la sociedad el derecho de elegir libremente a sus representantes en listas electorales abiertas, las socialistas y los socialistas no debemos temer a esas innovaciones, pues son los ciudadanos los que nos dan la fuerza y nos hacen garantes de la democracia, es por ello nuestra obligación mantener siempre viva y saludable la democracia.
LA CONSTRUCCIÓN DE UNA EUROPA SOCIAL. HACIA UN PARTIDO SOCIALISTA EUROPEO. EUROPA COMO SUJETO DE DERECHO INTERNACIONAL.
Formamos parte de la Unión Europea, una nueva plataforma supranacional que ha avanzado mucho en el ámbito de facilitar la libre circulación de bienes, de capitales y de personas y, sin embargo, le queda bastante por hacer en el diseño de una política social común. El rechazo del nuevo Tratado de la Unión por Francia y Holanda y las reticencias en otros muchos países es una prueba que en muchos países se expresa un descontento de los resultados y el futuro de dicha política común europea. La Unión Europea ha dado frutos importantes: la terminación de los repetidos enfrentamientos o guerras entre potencias europeas (Francia y Alemania, a la cabeza), como pasó en la Primera Guerra Mundial (1914) y la Segunda (1945). Y ha permitido, a tenor de la política de solidaridad y redistribución a favor de los países con menos nivel de renta y de estructuras y equipamientos, una cierta equiparación, de lo cual se ha beneficiado mucho España y Catalunya.
Pero es obvio que hay que abordar el déficit social de su dimensión, la otra pata para su completa construcción, porque o se aborda satisfactoriamente esta asignatura pendiente o Europa queda paralizada y expuesta a una progresiva ruptura de la misma.
El PSC debe seguir implicándose a fondo en la construcción y fortalecimiento de una PARTIDO SOCIALISTA EUROPEO, que articule y plantee acuerdos y propuestas del socialismo democrático en el ámbito de la Unión Europea. Hay que prepararse para el momento histórico en que los socialistas de Europa estemos al rente de la mayoría de gobiernos, para, entonces sí, dar un sesgo auténticamente social a la Unión Europea, contribuyendo así decisivamente a su consolidación.
La existencia de Europa como sujeto de derecho internacional es de capital importancia para la interlocución con otros países a nivel mundial, para ser un referente (de estructura democrática) de otros países que hacen esfuerzos por funcionar democráticamente y llevar a cabo acuerdos multilaterales que eviten nuevos enfrentamientos entre naciones y sociedades entre sí. Es importante que la Unión Europea defina una política exterior y de defensa común, e intervenga con voz única y unida en los grandes debates a nivel internacional.
En esta línea, hay que reforzar particularmente la iniciativa política del Presidente de Gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero, y su proyecto de la ALIANZA DE CIVILIZACIONES. Y revitalizar, tanto a nivel de contenidos socialistas, como de operatividad a la INTERNACIONAL SOCIALISTA, pues es una contradicción que éste instrumento de colaboración y coordinación de los socialistas y progresistas de todo el mundo, esté ausente o se inhiba en unas circunstancias en que los problemas se debaten y se resuelven o se complican a nivel global (internacional). Es decir, no se puede dejar que el nuevo capitalismo global (el capitalismo de siempre, el imperialista, el de las multinacionales) campen a sus anchas a nivel mundial sin que las organizaciones socialistas le opongan una eficaz resistencia, en colaboración con los potentes movimientos sociales, llamados de la antiglobalización. Pues otro mundo es posible… y necesario.
UN TEMA DE ESPECIAL IMPORTANCIA: LAS RELACIONES IGLESIA-ESTADO
España es un Estado aconfesional. No existe confesión alguna que sea profesada por el Estado. Existe una sociedad laica, que respeta el derecho individual a creer y practicar la religión que libremente escoja. Hemos optado por un sistema político en que exista una total separación de Iglesia y Estado, superando una unos antecedentes históricos de triste memoria.
Es inaceptable tener que aguantar la diaria intromisión de la Iglesia Católica en política y la descalificación reiterada de las leyes y proyectos sociales del Gobierno legítimo del Estado –presidido por José Luís Rodríguez Zapatero- como el aborto, matrimonio entre personas del mismo sexo, que era una necesidad pendiente de regulación legislativa, que no se impone a ningún católico, pero que, como derecho, sí es una opción legítima a utilizar por otros colectivos sociales.
El PSC no puede desentenderse sobre éste tema: y debe implicarse y explicar amplia y pedagógicamente la necesidad de dichas regulaciones y su carácter progresista, así como pronunciarse a que una situación anómala e injusta, como son los privilegios que goza la Iglesia Católica sean suprimidos, y que ésta organización religiosa, como hacen las restantes, se subvencionen con la cuota directa que les aporten desinteresadamente sus afiliados o por los servicios que ésta les presta individualmente. Además, como propietarios de un amplio patrimonio arquitectónico, inmobiliario y de otra índole, deben pagar las tasas e impuestos correspondientes, terminando con la actual exención (de carácter absoluto) de que vienen gozando. No es ya hora de plantearse, dentro del proyecto de reforma constitucional del que tanto se habla, de la también reforma (de modificación) del Art. 16.3 de la CE, quedando éste redactado, tras la supresión del resto que le sigue, en los siguientes términos: 16.3. Ninguna confesión tendrá carácter estatal.
NUESTRO COMPROMISO Y POSTURA EN EL CAMBIO CLIMATICO Y SOSTENIBILIDAD DEL MEDIO AMBIENTE JUNTO A LAS NUEVAS ENERGIAS
Las socialistas y los socialistas, debemos tener siempre presente nuestro compromiso de acción en favor de la preservación del medio ambiente, facilitando desde los organismos donde estemos representados medidas que permitan la sostenibilidad entre los nuevos recursos medioambientales y nuevas energías, en completa armonía de estas, con nuestro planeta.
El desarrollo sostenible parte de tres conceptos fundamentales, ambiental, economía y social, podemos considerar social por la relación entre el bienestar social con el medio ambiente y la bonanza económica. Deben pues satisfacerse las necesidades de la sociedad como alimentación, ropa, vivienda y trabajo, pues si la pobreza es habitual, el mundo estará encaminado a catástrofes de varios tipos, incluidas las ecológicas. Asimismo, el desarrollo y el bienestar social, están limitados por el nivel tecnológico, los recursos del medio ambiente y la capacidad del medio ambiente para absorber los efectos de la actividad humana.
Ante esta situación, es necesario plantear la necesidad de mejorar la tecnología y la organización social de forma que el medio ambiente pueda recuperarse al mismo ritmo que es afectado por la actividad humana. Pues el capitalismo, al estar basado en el crecimiento y acumulación constante de bienes, incrementando el ritmo de crecimiento, es ecológicamente insostenible.
Las nuevas energías, la sustitución del petróleo por nuevas fuentes de energía para cubrir las crecientes necesidades de consumo, acrecentadas día a día, por un consumismo agresivo, donde ya no sabemos donde aparcar tantos vehículos, lo que representa un conflicto permanente, en la movilidad de grandes y pequeñas ciudades, ha hecho que se busquen nuevos combustibles.
Entre estos se abre camino los nuevos biocombustibles, el uso de estos, tiene impactos ambientales negativos y positivos. Los impactos negativos hacen que, a pesar ser una energía renovable, no sea considerado por muchos expertos como una energía no contaminante. Las primeras producciones de biocombustibles sólo se utilizaban los restos de otras actividades agrícolas, pero con su generalización y fomento estos en los países desarrollados, origina que en los países en desarrollo donde no tiene legislaciones que protejan el medioambiente, estén destruyendo sus espacios naturales, para crear plantaciones de cultivos desarrollados para tales fines, incluso destinando sus propios cultivos que sirven para la alimentación de sus poblaciones. (Ej.… para llenar el deposito de combustible un todo terreno, es necesario la cantidad de maíz que una persona “que su dieta se base principalmente en el mismo vegetal”, durante toda su vida.
FOMENTAR LA PARTICIPACION POLITICA
La enseñanza de los valores cívicos debe ser implantada desde el sistema básico escolar. Su práctica a partir de la más temprana edad debe guiar la actuación de todas las instituciones del Estado. La enseñanza de la asignatura sobre la CONVIVENCIA y VALORES CIVICOS es de capital importancia para crear una infancia y una juventud cívica, defensora de los principios de libertad, igualdad y solidaridad, que dé lugar, como resultado, a una ciudadanía que defienda y se comporte cívicamente y sea capaz de vivir en una sociedad mestiza, partidaria, laica, democrática y solidaria.
Las conquistas políticas y sociales no son conquistas definitivas y para siempre. Estas se ganan y se pierden a tenor de la correlación de fuerzas políticas y sociales existentes en cada momento histórico. El PSC debe formar a la ciudadanía con este discurso y advertirle, con toda la pedagogía y con el tacto necesario, pero que se le llame la atención, sobre la reversibilidad de las conquistas sociales que ahora se gozan, si los trabajadores y sectores populares y progresistas se desmovilizan, se desorganizan y se desentienden de la “res pública”, de los asuntos públicos.
Pero también es verdad que los mismos políticos, la llamada “clase política”, no es ajena a fomentar dicha decepción ciudadana por la política en general.
Hace falta una regeneración de la actuación de los políticos, con carácter prioritario, pues nos podemos encontrar un día, en que de la noche a la mañana, el nivel de absentismo sea mayúsculo o de que el descontento se canalice hacia plataformas políticas de carácter electoral (personas mayores, defensores de los animales, defensores de la caza, de los que reivindican una sociedad de ocio constante, o de las “Ciciolinas” y Berlusconis al Poder, etc.), como paso previo a la aparición de organizaciones ultraderechistas y fascistas (Austria, Bélgica, Italia, Francia…).
Como medidas y correctivo inmediato, corresponde acordar al PSC una actuación basada en que:
o Se elabore un programa teniendo en cuenta la naturaleza socialista del Partido. Ello garantizará la movilización mayoritaria de la sociedad, pues nuestra base social y electoral es mayoritaria: trabajadores de todas clases, sectores populares y profesionales e intelectuales que por formación intelectual han llegado a comprender que el mejor proyecto que puede gestionar y transformar democráticamente a la sociedad es el proyecto socialista.
o El programa con que se comparezca a las elecciones, debe cumplirse desde las instituciones. El desapego de la política viene motivado en gran parte porque los políticos prometen una cosa y hacen otra.
o La gente normal, que no llega a final de mes, lo que más le irrita es el comportamiento inmoral de los políticos que están en dicha actividad para enriquecerse. Y como hay excesivos ejemplos de todos conocidos, no es necesario señalar ningún nombre en particular. Por lo tanto, para escoger a un candidato a un cargo de la Administración pública uno de los valores con que debe contar principalmente es el de la honestidad. La ética en el comportamiento de la acción pública y en la gestión de los fondos públicos es uno de los valores que son determinantes para que los socialistas obtengan el mayoritario apoyo electoral, pues quien suele ser más exigente y vigilantes del comportamiento ético de sus elegidos son los votantes socialistas.
Finalmente, no nos queda más que desea un feliz y provechoso IX Congreso del PSC, coincidente con el 30º aniversario del Congreso de la unidad de los socialistas de Cataluña, pues sus resoluciones, y la aplicación de éstas posteriormente, son fundamentales para terminar las situaciones de injusticia social que aún existen, la mejora y funcionamiento de los servicios sociales y las condiciones de vida (económicas, de seguridad en el trabajo, de acceso a la educación a todos los niveles, a una vivienda digna y asequible, etc.) de todos –absolutamente todos- los que vivimos y trabajamos en Cataluña.
Para ello, se necesita un gobierno de izquierdas en todas las instituciones, y un PSC con un programa socialista y progresista, con una buena organización de cuadros políticos y con el consiguiente apoyo electoral que haga posible el llevar a cabo los compromisos electorales, inserto y movilizando a la sociedad, a fin de transformar y mejorar también a ésta. Vaya, pues, el presente documento como contribuir a hacer realidad estos deseos.
Barcelona, 27 de mayo del 2.008.
La Junta Directiva del CEDESC